HERMOSILLO — A sus 87 años y viviendo en completa soledad, don Ramón Durazo Alonso enfrenta el invierno prácticamente con lo mínimo. Viudo, con movilidad limitada y residente de la Invasión Tres Reynas, cada noche se convierte en un desafío para mantener el calor dentro de su pequeño hogar.
Don Ramón depende de un bastón o una andadera para desplazarse por su vivienda, una construcción improvisada de madera y lámina que ya muestra desgaste: huecos y aberturas por donde el frío se cuela sin pedir permiso. Con temperaturas cada vez más bajas, sus cobijas ya no son suficientes para resguardarlo de las madrugadas heladas.
Su situación, marcada por la falta de recursos y las condiciones precarias de su casa, lo ha llevado a solicitar apoyo para sobrellevar esta temporada invernal que, para él, se siente más dura cada año.
